112 Unidades productivas de entre 0,5 y 2,5 hectáreas, pertenecientes a familias campesinas de la región del Bajo Magdalena hacen parte del proyecto, que incluye un proceso de formación en buenas prácticas agrícolas, asistencia y acompañamiento técnico para los cultivos, dotación de insumos, apoyo en la elaboración de planes de comercialización, construcción de soluciones para el abastecimiento de agua y la realización de una gran feria agrícola que convocará a empresas e instituciones públicas. A esto se suman 88 organizaciones sociales presentes en el territorio, que también se benefician de las capacitaciones en fortalecimiento organizacional y apoyan los diferentes espacios de participación de las organizaciones campesinas.

Este proceso que se desarrolla en zonas rurales de los municipios de Magangué y Mompox, en Bolívar; y Tenerife, Pijiño del Carmen y Plato, en el Magdalena; se encuentra en el marco del proyecto de Fortalecimiento a Pequeños Productores de la región del Bajo Magdalena, ejecutado a través del convenio entre el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y el Comité Internacional para el Desarrollo de los Pueblos (CISP), facilitado en campo por la Fundación Evolución Caribe.

Cifras y Avances

A la fecha, se han adelantado acciones de fortalecimiento organizacional representadas en 4 ciclos de talleres de formación en los temas de capacidades administrativas y financieras, capacidad de gestión organizacional, relacionamiento estratégico y comunicaciones; se ha hecho entrega de insumos y herramientas para la optimización de los cultivos y adicionalmente, se invertirán recursos importantes en soluciones para el abastecimiento de agua en dichas unidades, lo que permitirá un mejor desarrollo de las plantas, un cultivo mucho más productivo y unos mejores ingresos para los campesinos, todo con una inversión que supera los 2.021 millones de pesos.

La Feria Agrícola con la que contará el proyecto, tiene el objetivo de Generar y dinamizar un proceso de inclusión socioeconómica territorial entre las comunidades el sector público y el sector privado, que incentive la participación y aprendizaje de los pequeños productores a través del acercamiento de la oferta y la demanda en un espacio que permita el involucramiento de los productores en las cadenas productivas locales.

Estos componentes constituyen un espacio diseñado para que el pequeño productor se fortalezca en sus capacidades en el manejo integral de los cultivos, adquiera buenas prácticas en producción, se tecnifique, adquiera capacidades de gestión y relacionamiento estratégico que le permitan acceder a los mercados locales y a la oferta institucional.