Sistemas silvopastoriles: más sombra y forraje, mayor productividad y menos impacto.

El sector rural del Caribe colombiano se caracteriza por dos escenarios paradójicos, de riqueza y pobreza. El de riqueza está representado en 10 millones de hectáreas (8.7 % del  territorio nacional); 4.4 millones de esas hectáreas tienen vocación agrícola (42% de las del país), pero cultivadas hay menos de 600.000 hectáreas.

Además posee una gran riqueza hídrica y de biodiversidad y una ubicación estratégica. En contraste, del total de pobres extremos por NBI del país, la Costa Caribe tiene el 49% de población en esa situación, y de la población regional, el 23% están en pobreza extrema.

El Programa de mejoramiento de la competitividad de la cadena láctea con pequeños productores de la región Caribe a través de la implementación de sistemas silvopastoriles (SSP) mediante estrategias de innovación rural participativa, pretende elevar el nivel y la calidad de vida de los pequeños ganaderos y contribuir a la reducción de la pobreza rural, mediante el fomento de innovaciones sociales y de desarrollos tecnológicos que generen un cambio estructural en esta actividad productiva

Los pequeños productores ganaderos de la región Caribe cuentan con una ganadería de doble propósito con bajos niveles tecnológicos y productivos y esto les impide sacar  provecho de los recursos.

En estas condiciones, sus ganancias son pocas y no están preparados para afrontar los retos del mercado que supone la globalización, y en particular los tratados de libre comercio con Estados Unidos y la Unión Europea, entre otros.  Así mismo, este tipo de ganadería extensiva, desgastante de los suelos y los bosques, tampoco está lista para enfrentar las condiciones climáticas extremas, cada vez más frecuentes como consecuencia del cambio climático. El ganado es el mayor usuario mundial del recurso tierra. El área total de las tierras ocupadas por los pastos equivale al 26 % de la superficie terrestre, es un gran emisor de Co2.

La ganadería colombiana ocupa el tercer lugar de Suramérica en términos de inventario, después de Argentina y Brasil, y el puesto número doce a nivel mundial. Aporta el 3.5% del PIB nacional.

Desde el punto de vista de su distribución geográfica, siete son los departamentos que cuentan con más del 55% del hato nacional: Antioquia, Casanare, Santander, Meta y tres departamentos de la región Caribe – Córdoba, Cesar  y  Magdalena.

La ganadería de doble propósito es la actividad pecuaria más tradicional y ocupa la mayor parte de las tierras de la región Caribe. Sin embargo, este sistema se asocia a modestos índices productivos, en ocasiones decrecientes, uso inapropiado de los recursos y bajos niveles tecnológicos y de innovación. Aun así, los productos generados (carne y leche) son pilar de la seguridad alimentaria de la población colombiana y caribeña.

Mientras tanto, en el país y en la región Caribe se ha venido desarrollando una ganadería basada en sistemas silvopastoriles, los cuales permiten un uso más eficiente y sostenible de los recursos disponibles, una mejor nutrición de los animales, una mayor carga por hectárea, la creación de remansos con sombra y por ende menores temperaturas, todo lo cual repercute en mayor productividad y rentabilidad de las explotaciones pecuarias. Aún así, los pequeños productores ganaderos de la región aún no han adoptado estos mecanismos, pues implican un cambio no sólo en la producción sino también en la mentalidad.

Hay una serie de limitaciones que impiden a los pequeños productores responder rápidamente a las nuevas dinámicas del mercado como son el bajo nivel de escolaridad, y de asociatividad, el difícil acceso al crédito, la poca motivación,  la reducción de la oferta de mano de obra y el bajo relevo generacional.

Para lograr el desarrollo integral de estos pequeños productores, hay que aplicar estrategias de innovación tecnológica potenciando núcleos o clúster de productividad, implementando medidas amigables con el medio ambiente y retomando el conocimiento tradicional y ancestral como pilar para el manejo de los recursos. Estas estrategias deben, asimismo, garantizar el mantenimiento de los servicios ecosistémicos.

El programa de mejoramiento de la competitividad de la cadena láctea con pequeños productores de la región Caribe a través de la implementación de sistemas silvopastoriles (SSP) se focalizará en los departamentos del Atlántico, Guajira, Magdalena, Cesar, Córdoba, Sucre y Bolívar.

En los primeros tres años el foco será en esos siete departamentos o núcleos que agrupan alrededor de 350 pequeños productores. Cada uno de ellos establecerá al menos una hectárea en sistemas silvopastoriles, En los tres años siguientes se aspira a escalar los resultados obtenidos con estos núcleos a otros 700 pequeños ganaderos más de la región. De esta manera, al final de los seis años habrá al menos 1.050 familias de pequeños ganaderos vinculados al programa, con al menos 1.400 hectáreas de SSP establecidas y con las infraestructuras requeridas para continuar escalando el proceso.